Con la llegada del iPad, se revoluciona de nuevo el mundo de los libros electrónicos y se plantean las ventajas y desventajas de estos dispositivos. Los nuevos modelos cada vez tienen más aplicaciones que empiezan a convencer a los románticos del papel
De momento parece tan sólo un «¡Hasta luego!». Recién aterrizado el nuevo invento de la compañía de la manzana, resurge el debate sobre cuánto queda para la fecha de caducidad de los libros. El olor que desprende la tinta impresa, el tacto de sus páginas, esa sensación placentera de tener entre las manos un ejemplar nuevo y ser el primero en ojear los rincones del volumen es una experiencia que pronto será sustituida por nuevas costumbres. A partir de ahora, los dedos no pasarán las hojas y no correrán el riesgo de cortarse, sino que dirigirán el ritmo del paso de las «páginas virtuales» de los libros electrónicos.
El iPad rompe moldes y se impone sobre las tabletas y los ebook –libros electrónicos–. Aúna en tan sólo unos milímetros de espesor las aplicaciones de uno y otro, con las virtudes de sus hermanos mayores iPhone o iPod. Sin embargo, ante el abrumador estreno de esta nueva herramienta, los usuarios, profesionales o no, se preguntan si merece la pena o no invertir en ello. ¿Cuál es el que le conviene? La respuesta sólo se encuentra en otra pregunta: ¿cómo lo va utilizar?
Para ello tan sólo unos apuntes sobre las prestaciones de unos y otros. Cierto es que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para proporcionar el mismo placer de lectura que un libro tradicional. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), las principales razones para hacerse con un e-reader son, por este orden, la posibilidad de cargar con menos peso, ahorrar espacio, y estar al día en materia de nuevas tecnologías. En cuanto al uso, más de la mitad de los encuestados dicen usar su lector al menos una vez al día. Mayoritariamente lo emplean en casa (así lo hacen 7 de cada 10 encuestados). El transporte público es otro lugar donde se utiliza el e-reader, sobre todo en España (23 por ciento de los encuestados españoles dice utilizarlo en sus trayectos). La mitad de los usuarios dedican a leer en su e-reader entre media hora y una hora al día cada vez que lo utilizan.
¿Papel o pantalla? ¿Están los usuarios de libros electrónicos dispuestos a prescindir de los libros en papel? Más de un tercio de los españoles encuestados así lo afirman, según otro estudio de la OCU, siempre que dispusieran de una oferta de títulos de libros electrónicos equivalente a la de los libros tradicionales. Entre las marcas de lectores de e-books más usadas, Reader de Sony ocupa el primer lugar, seguido del español Papyre. Un 14 por ciento de los encuestados dice usar otros aparatos (su ordenador, el móvil... para leer e-books).
www.larazon.es
lunes, 10 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario